Arte

El hombre que atacó ‘La Piedad’ de Miguel Ángel a martillazos y dijo ser Jesus

A la edad de 33 años, con un fervor católico importante y una seguridad de que se trataba del mismísimo Jesucristo, este hombre cometió uno de los atentados contra el arte más reconocidos del mundo.

Su nombre es Laszlo Toth y si bien éste suele ser olvidado, su osadía —considerada por la mayoría como un atentado al patrimonio artístico y por otros menos una hazaña— ha pasado a la historia y es recordada con horror por muchos.

Una tarde de 1972, Laszlo se coló a la Basílica de San Pedro y con un martillo comenzó a golpear la Piedad del Vaticano de Miguel Ángel, una de las piezas escultóricas más icónicas del renacentista, así como del recinto que la alberga. 

El hombre que atacó La Piedad de Miguel Ángel a martillazos y dijo ser Jesucristo 1


Toth, de origen húngaro y ferviente católico, era un geólogo que nunca pudo ejercer como tal durante su estancia en Australia, aunque esto realmente no impidió que hacia 1971 se mudara a Roma y tomara todo tipo de trabajos para sostenerse al tiempo que en repetidas veces envió cartas dirigidas al Papa Pablo VI pidiendo una audiencia que nunca consiguió.


Sin embargo, un 21 de mayo de 1972, a la edad de 33 años, Laszlo estaba determinado a que lo reconocieran como Jesucristo, por lo que ingresó al Vaticano mientras un cúmulo de gente esperaban la bendición del Papa. Pronto, él levantaría un martillo de geólogo (o piqueta) que suele usarse para romper rocas, contra la afamada escultura mientras gritaba:


«¡Yo soy Jesucristo resucitado de entre los muertos!».  

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Los quince golpes asestados sobre la escultura lograron romper un brazo a la altura del codo —cuya caída provocaría que perdiera todos los dedos de la mano— , quebrar parte de la nariz y astillar uno de los párpados de la Virgen, así como el velo a la altura de la cabeza y cuello antes de ser detenido por un grupo de guardias y civiles del lugar. 

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Cualquiera habría esperado que tal tras ataque Toth fuera detenido y arrestado; sin embargo, nunca levantaron cargos en su contra ni fue sentenciado. En cambio, sería internado en enero de 1973 en un hospital psiquiátrico, del cual sería dado de alta dos años después, justo antes de ser deportado hacia Australia, pues ya no era una persona non grata en el país transalpino. 

Una vez Laszlo abandonó Italia, prácticamente fue borrado de la historia, poco se supo de él y del estilo de vida que llevaba hasta su muerte, ocurrida en septiembre de 2012 a los 74 años y aún con el misterio del día que decidió atentar contra la escultura de Miguel Ángel.


En Roma, un grupo de restauradores sería comisionado para reconstruir a la Virgen. Deoclecio Redig de Campos sería el restaurador líder que lograría volver a unir el brazo, formar una nueva nariz y reparar el daño del párpado. No obstante, sería durante este proceso que los investigadores encontrarían que Miguel Ángel firmó la escultura con una M, formada con las líneas de la mano de la Virgen.

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A pesar de que destruir una obra de arte puede ser un acto sumamente violento y escandaloso, lo cierto es que la destrucción de Toth brindó nueva información sobre La Piedad, misma que tras el ataque es expuesta con un cristal a prueba de balas a su alrededor.

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