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LAS OMINOSAS ILUSTRACIONES DE TOM SEIDMANN-FREUD, LA SOBRINA DE SIGMUND FREUD

LA INQUIETANTE OBRA DE TOM SEIDMANN-FREUD ESTÁ INFLUENCIADA POR SUS EXPERIENCIAS MÁS PERSONALES Y POR EL CLIMA INTELECTUAL DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX

En 1919, Sigmund Freud publicó Lo ominoso (Das Unheimliche), un escrito que, a partir de ciertos motivos estéticos, indaga sobre una sensación psicológica peculiar. Pero lo importante es el significado de esa palabra, tan familiar y tan extraña a la vez. Pues ese mismo es su significado: cuando algo parece que está en su lugar pero al mismo tiempo no lo está, cuando algo nos parece familiar y al mismo tiempo nos parece extraño.

Este escrito fue publicado en medio de una revolución artística en la que hoy podemos encontrar una relación entre el psicoanálisis y el surrealismo, en especial de Salvador Dalí, André Breton y René Magritte, sólo por nombrar algunos pocos. Hay quien dice que los escritos de Freud influyeron directamente en los surrealistas. Si es así, es discusión para otro espacio. 

Tom_Seidmann_Freud

Lo que nos importa en esta ocasión es la influencia que tuvo Freud en su propia sobrina: Martha-Gertrud Freud, que desde los 15 comenzó a llamarse a sí misma Tom y a vestirse con las prendas masculinas de la época. 

Seidmann-Freud estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de Berlín, en donde trabajó con materiales  de grabado como la madera, la roca y el cobre, experimentó con el diseño gráfico, el dibujo y la pintura decorativa. Vivió en Berlín durante los años de la Primera Guerra Mundial. 

En 1920 se casó con el escritor Jakob Seidmann y juntos establecieron su propia editorial de libros infantiles en 1921: Peregrin. 

Seidmann_Freud

Después de la guerra, Tom se encontró en Múnich con su hermana Lilly y comenzó a trabajar como pintora. En esta ciudad se unió a un círculo de artistas, escritores e intelectuales. Fue ahí donde conoció al filósofo Gershom Scholem. También conoció a Chaim Nachman Bialik, uno de los poetas y traductores hebreos más importantes de la época. 

Poco a poco, Seidmann-Freud comenzó a acercarse al estilo de la «nueva objetividad» (Neue Sachlichkeit en alemán), el cual rechazaba abiertamente al expresionismo. Este movimiento artístico acabó en 1933 con la caída de la República de Weimar y la toma del poder por el nazismo. 

Seidmann_Frued

El matrimonio publicó varios libros para niños; en 1924 publicaron Buch der Hasengeschichten (El libro de historias de conejo) y después dos libros interactivos que innovaron en el campo de la literatura infantil: Das Wunderhaus (La casa maravilla) en 1927 y Das Wunderboot (El barco maravilla) en 1929.

Durante estos años trabajaron muy de cerca con Bialik, quien fue socio de la editorial. Sin embargo, Bialik sólo publicó dos de los cinco libros acordados, perjudicando las ganancias de la editorial y haciendo que el matrimonio Seidmann-Freud perdiera todos sus ahorros. La bancarrota coincidió con la crisis de 1929, lo que llevó a Jakob a una profunda depresión que resultó en su suicidio el mismo año. Fue Tom quien encontró su cuerpo.

Después de la muerte de su esposo, Tom dejó de comer y fue hospitalizada. Cuatro meses después también se quitó la vida. La única hija del matrimonio, Ángela, fue adoptada por Lilly, la hermana de Tom. 

La obra artística de Tom Siedmann-Freud, en especial las ilustraciones de sus libros infantiles, es descrita como salida de un sueño, fantástica y mágica, palabras que normalmente asociamos con lo infantil. Pero si tomamos en cuenta la influencia que su tío Sigmund tuvo en ella, la experiencia de la Primera Guerra Mundial y la muerte de su hermano, quien murió ahogado en 1922, podemos describir su obra como oscura y ‘ominosa’. 

Las ilustraciones, aunque principalmente dirigidas a un público infantil, son escenas coloridas y familiares, con animales amigables pero que generan la sensación de que no deberían estar en donde se encuentran.

Durante el régimen nazi se quemaron muchas obras: literatura, música y pintura. Entre ellas se encontraban los libros de Tom. Algunos ejemplares de sus libros y pinturas fueron rescatados por su hija y protegidos a lo largo de generaciones. Muchas de sus ilustraciones también fueron resguardadas por Anna Freud, la sexta hija de Sigmund Freud.


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