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Estrategias bioclimáticas para el diseño de escuelas en climas diferentes

Los niños europeos pasan aproximadamente 200 días al año en sus escuelas primarias. Aunque gran parte del mundo no tiene esa misma carga lectiva, después de la propia casa, generalmente los niños y adolescentes pasan la mayor parte del tiempo en instituciones educativas. Pueden ser lugares de aprendizaje, juegos y convivencia. Y, por más triste que pueda ser, también pueden ser los únicos lugares seguros y de alimentación para niños que viven en ambientes de abandono, hambre y violencia. 

A través de una extensa investigación en el Reino Unido, se concluyó que las características físicas de las aulas explican el 16% de la variación en el progreso del aprendizaje a lo largo de un año. Es decir, mientras mejor diseñada sea la sala de clase, mejor es el desempeño académico de los niños. Según el estudio, los factores que más influyen son la luz solar, la calidad del aire, la acústica, la temperatura, el diseño del espacio y la estimulación en su interior.

Con la diversidad de climas alrededor del mundo, alcanzar todos estos parámetros puede ser difícil en algunos casos, ya que las estrategias bioclimáticas adecuadas para cada contexto pueden definir el éxito o el fracaso del proyecto educativo. Seleccionamos algunos proyectos en diferentes climas y contextos, para obtener útiles lecciones de diseño.

Climas cálidos y secos

En los climas cálidos y secos, es imprescindible mitigar los efectos de la amplitud térmica (diferencia entre la temperatura del día y la noche). Por lo tanto, es importante utilizar materiales de gran inercia térmica, haciendo que el calor absorbido durante el día sea liberado durante la noche. Otra cuestión importante es encontrar el equilibrio entre la máxima iluminación y la mínima entrada de radiación solar, buscando proteger los edificios del sol intenso, a través de brises soleil, persianas, pantallas, o incluso con vegetación.

Climas cálidos y húmedos

En los climas cálidos y húmedos, la variación de temperatura entre el día y la noche son mucho menores, y la inercia térmica no es una estrategia adecuada. Son lugares donde el clima sofoca y las lluvias son intensas. Debido al calor, es importante detener la radiación directa. La ventilación abundante es vital para disipar el calor y reducir la humedad. Muros perforados, persianas y cubiertas que entregan sombra y protegen de las lluvias mejoran las condiciones de los espacios interiores.

Climas fríos

Cuando el clima es frío, la principal preocupación recae en mantener el calor en el interior de la edificación. Se observan edificaciones más robustas, con más masa en sus muros y un mejor aislamiento térmico. Las aberturas son un punto crucial. Es importante que permitan la entrada de luz y calor, pero sin convertirse en puntos de fuga del calor.

Climas agradables

Cuando el clima no es extremo, los arquitectos tienen una mayor libertad proyectual en la elección de los materiales y estrategias.

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