Urbanismo y Construcción

Los cementerios de bicis chinas: la historia visual de un hermoso fracaso empresarial

El verano del año pasado el «bike-sharing» desembarcó con fuerza en el país asiático. Decenas de compañías vieron al tiempo una oportunidad de negocio en ofrecer redes de bicis desbloqueables vía app y que podían depositarse sin necesidad de aparcamientos específicos. Deja tu bicicleta en cualquier parte y paga sólo lo que hayas recorrido con ella. Ha llegado el “Uber de las bicis”, decían.

El espectacular aumento de la oferta excedió la demanda interna. Ni la infraestructura ni las regulaciones estaban preparadas para lo que se venía, y las ciudades se congestionaron. La tercera gran empresa de bike-sharing entró en bancarrota y en apenas dos días el exceso de stock permitió que los fotógrafos retratasen estos modernos cementerios de la movilidad inteligente. Si Londres ofrece 11.000 bicis públicas a sus ciudadanos, Shanghái, con una población tres veces mayor que la capital británica, acumulaba 1.5 millones de bicis en sus calles.

En un intento por recuperar algo de su inversión, Mobike, Ofo y Bluegogo están vendiendo las bicicletas supervivientes a distintas ciudades europeasque planeen mejorar sus redes de transporte público y ecológico. El sistema vía app no es malo, dicen, siempre y cuando los ciudadanos hagan un aprendizaje social para no amontonarlas en la calzada y el despliegue de vehículos no se haga inasumible para el territorio. En su segunda llegada, la bici china se lo va a tomar con más calma. En parte, para evitar que gigantes ovillos de cuadros, sillines y pedales como los que vemos a continuación vuelvan a repetirse.


Esta zona del distrito Jing’an de Shanghai ha sido uno de los estacionamientos ilegales descontrolados a medida que la bici compartida extendía su dominio.


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