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Thinking Classrooms – ¿Ha llegado el momento de modificar las aulas?

Tras la aparición del COVID-19 en nuestras vidas nos hemos visto obligados a modificar nuestra manera de relacionarnos con nuestro entorno laboral y de ocio, pero las aulas de todo el mundo han permanecido cerradas y no se han planteado en la población debates sobre como este espacio debe modificarse o cual será su nueva dinámica.

A lo largo del tiempo hemos visto como evolucionaban los espacios de trabajo. Los tradicionales cubículos de oficina han sido sustituidos en su mayoría por espacios de trabajo colaborativos, en definitiva, espacios más abiertos que apoyan la relación de los trabajadores entre sí. Incluso grandes empresas como Google o Apple han invertido en sus espacios de trabajo e investigado con ellos, consiguiendo así convertir sus espacios de trabajo en toda una referencia de este nuevo modelo para el mundo empresarial. También han llegado al mercado nuevos espacios llamados Coworking introduciendo en la sociedad actual un nuevo modelo de espacio de trabajo aun más flexible, siendo espacios indispensables para toda ciudad moderna y cosmopolita, resolviendo una nueva necesidad social, como, por ejemplo, el proyecto diseñado por el estudio español Selgascano de la mano de Second Home en los Ángeles, California. Second Home Los Angeles © iwan baan


Second Home Los Angeles © iwan baan

Second Home Los Angeles © iwan baan

¿Cuál es el motivo para que durante este tiempo, el diseño de las aulas haya permanecido congelado en el tiempo?

Las tecnologías han modificado la forma de enseñar y de aprender, han surgido nuevos elementos que han sustituido las pizarras tradicionales, al igual que los clásicos libros. Las metodologías de trabajo y de aprendizaje son diferentes a las que podíamos encontrar las generaciones anteriores, entonces, ¿Por qué las aulas y la manera en que los alumnos se relacionan con sus espacios siguen siendo igual de rígidas que en los años 20?

¿Por qué hemos añadido al espacio solo una pizarra digital?

Peter Liljedahl, profesor de la Simon Faser University en Canadá, ha estado desarrollando una investigación durante esta última década sobre como deberían ser las clases y las metodologías de estudio de estas para promover una educación más participativa, colaborativa y que permita a los alumnos desarrollar nuevas capacidades que funcionen en este nuevo mundo. Ya que la educación prepara a los profesionales del futuro, los espacios que se diseñan para ello deberían ser también espacios de investigación y constante cambio que vayan de la mano de la sociedad, estos espacios deberían ser flexibles y con una gran adaptabilidad al cambio constante.

El estudio afirma que el diseño de las clases puede afectar positivamente el rendimiento académico, y que este, debe ser diferente adaptado a las edades de los alumnos y al aprendizaje que corresponda a cada tipo de materia.

Los resultados indican que hay una serie de prácticas de enseñanza relativamente fáciles de implementar que pueden eludir los comportamientos normativos de casi cualquier aula y comenzar con el proceso de desarrollo de un aula de pensamiento.


Washington Elementary School Redesign © HMC Architects

Muchas de estas ideas han estado sobrevolando el diseño de los colegios durante mucho tiempo, pero pocos de estos centros se han atrevido a implementarlas de una manera directa. Diseños en los que las aulas se convierten en salas de conocimiento aplicado y reunión entre alumnos. Un estudiante pierde el foco si se mantiene durante todo el día sentado en un mismo lugar, por ello, su mobiliario y disposición debe promover la movilidad y el cambio, todo debe facilitar a que la caja de aprendizaje lo impulse y acompañe de una manera cuantitativa y experimental.

Algunos estudios de arquitectura como CLTHA (Curl la Tourelle Head Architecture) han empezado a desarrollar experimentos de transición para esta nueva era post COVID19 con una escuela de pabellones abiertos y efímeros, que resulta bastante interesante, con una premisa, eliminar barreras arquitectónicas como los espacios de circulación convirtiéndolos en espacios comunes al aire libre que favorecen las condiciones de estos para esta nueva época post-pandemia.

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