Editorial

ABRIL…

Es la primera vez que el título de esta columna no es un verbo, que habla de acción, pues estoy petrificado, inmóvil de rabia por ese infame y cobarde feminicidio, el asesinato de una joven madre. Nada justifica este crimen. Es preocupante que a estas alturas de la civilización, todavía seamos testigos de salvajadas indignas de un ser humano, y peor contra una mujer.

La mujer es lo más bello y lo más noble que existe, ellas dan todo con solo dar la vida, merecen nuestra admiración,  respeto y protección. Representan la alegría y el gozo de vivir, aunque sea de esta forma tan breve. Todos venimos de una mujer, estamos aquí gracias a ellas.

Promotoras del romance, el misterio, la belleza y la bondad, son encantadoras sus locuras, sus distracciones, sus equivocaciones. No hay forma de comprobarlo, pero seguramente la mujer inventó la sonrisa, y fue su primera lección al hombre. Son como salmones, remando hacia arriba y a contracorriente, su vida consiste en enfrentar retos, resolver problemas, superar dificultades.

En la etapa de una mujer joven, una decisión incorrecta puede llevar a equivocaciones dolorosas, por eso, debemos educar a nuestras hijas y nietas a desarrollar la capacidad de percibir aspectos ocultos al conocer a un joven, a un hombre. Hay señales casi seguras que desnudan su personalidad y muestran un posible comportamiento futuro en una relación. Que no las deslumbre la guapura, la ropa, el dinero, el poder. Si un muchacho es cruel y despiadado con la gente humilde, el servicio, los meseros, etc. , si come de una manera descuidada y sucia, si toma en exceso, si no tiene modales y gestos de respeto y educación, y puede ser elocuente, es casi seguro que es un patán, un macho, cobarde e inseguro, abusivo e irrespetuoso. 

¡Cuidado! Más vale alejarse de él, pinta para ser un problema en sus relaciones futuras. Tal vez el más calladito sea el mejor. La ignorancia no es igual a la inocencia.

Importante encontrar los motivos del aumento tan desenfrenado de la violencia, sobre todo contra la mujer. Tal vez un poco la liberación femenina que les ha permitido demostrar su capacidad de trabajo y dedicación, su éxito profesional y laboral.  Una envidia de macho inseguro no tolera ser superado, no puede soportarlo. Tal vez también, la baja calidad de la música dominante, tal vez, el bajo nivel educativo, el lenguaje ofensivo y desagradable que manejan algunas películas y algunas televisoras, tal vez la tecnología y la  híper comunicación en que nos encontramos, en donde ya no hay misterio, todo y todos están a la vista.

Todo es desechable y reemplazable. 

La mujer es la cereza en el pastel de la creación

Jaime Claudio Pérez

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